180609 Pareja b&w

Elegant Wedding by CAPRICHIA in Marbella: White & Burgundy, Marbella


Una novia radiante lo es más aún si llega a la Iglesia en un Cadillac impecable de 1957. El tono celeste de su carrocería era la única nota de color que contrastaba con la elegante combinación de marfil y granate elegida por los novios para ambientar su gran día.

El prendido de cala blanca en el traje del novio encontró su complemento perfecto en el original ramo de pequeñas calas blancas (la flor favorita de la novia), que portaba la preciosa novia cuando bajó del coche nupcial.

Tras la ceremonia, todos los invitados hicieron sus aportaciones a crear una vistosa lluvia gracias a los sobres de confetti blanco con lazada granate que les habían sido entregados previamente.

El coche se despidió al ritmo de “Viva los Novios” con un inconfundible “Just Married” en la luna trasera y montones de latas colgando de lazos blancos y granates.

Listos para comenzar la celebración, los invitados fueron recibidos con cócteles y para acomodarse en un moderno mobiliario de estética chill out y un guiño rústico.

Las mesas, con nombres de lugares significativos para los novios, mantenían la combinación de colores elegida gracias a la mantelería color marfil y las servilletas granates, que servían de soporte para el menú personalizado en el que la foto de la perrita de la pareja era la protagonista. Las exuberantes peonías granate y las parejas de calas color blanco roto de tallo largo que se besaban en el aire conformaban los sencillos pero vistosos centros de mesa.

Los acordes de un brillante saxofón pusieron melodía a los momentos más románticos de la noche, incluido el corte de la tarta nupcial que, como no podía ser de otra manera, estaba cubierta de glaseado blanco y decorada con corazones bermellón. La figurita de la tarta atrajo a los curiosos que quisieron admirar cómo habían sido representados los novios junto a su perrita, hecha a mano por una artesana austriaca.

Y como colofón, varias decenas de globos blancos aguardaban el momento de colgarles las tarjetas en las que previamente los invitados habían plasmado sus mejores deseos de felicidad para la pareja, antes de ser liberados en el aire y ascender, abriéndose paso entre las estrellas, para perderse de vista en el oscuro cielo…

Agradecemos su cortesía al fotógrafo David Toms

Invitacion limones Esti

CAPRICHIA’s Real Wedding: Yellow & Lemon at El Rocio (Andalusia)

 
 

  

   

Diseñar una boda en plena Aldea de El Rocío, sin pretender que sea puramente “rociera” puede suponer un reto, pero cuenta con el factor sorpresa asegurado para los invitados.   

    

Las exclusivas invitaciones de boda, con ramas de limonero pintadas a mano por la pintora y escultora Mª José Pascual Vegas, ya anticipaban una boda inusual, donde el amor por el arte y los detalles podía respirarse en cada esquina.   

La artista malagueña pintó también el abanico de la novia con la misma flor que su ramo, la cala blanca.  

El espectacular lugar de celebración, el Hotel La Malvasía (idílico lugar que merece un post aparte), ofreció  alojamiento de lujo a los invitados más privilegiados.   

 

Una novia segura de sí misma, apostó por el blanco y el amarillo para crear una atmósfera de fresca elegancia que invitaba al disfrute de los cinco sentidos. Limones naturales en rama sirvieron de base para la decoración, formando un aromático arco y salpicando de frescura el atril de lectura y otros rincones. Como complemento, rodajas de limón en tubos de cristal, lazadas de rafia amarilla y numerosos portavelas con velones blancos se agrupaban luciendo de diferente modo de día y de noche, pero con igual belleza.  

   

  

 El genuino patio andaluz albergó la ceremonia, aún de día; la propia marisma del Parque de Doñana sirvió de escenario para el cóctel y el espectáculo “entre actos” y de vuelta, el patio se prestó de nuevo para ofrecer la cena y la fiesta, aunque las coloridas luces hábilmente dispuestas hacían que no pareciera ser el mismo lugar. La apuesta para la cena fue arriesgada, pero resultó ser un éxito; se sirvió de pie, a base de deliciosos y originales canapés y bocaditos de gran variedad.  

    

   

Una banda de músicos con un particular e inesperado estilo abrió el baile y cautivó a jóvenes y no tan jóvenes, que se unieron al baile hasta altas horas de la madrugada, agradecidas ellas de poder reemplazar sus tacones por unas destellantes babuchas especialmente encargadas para la ocasión…  

   

 Hubo de todo. Ceremonia, banquete, espectáculos y fiesta hasta altas horas de la noche con música en vivo. Y por si no fuera poco, “el día después” aún quedaban ganas de celebrar una divertida velada campestre como fin de fiesta.   

 

  

El día después cambió el código de vestimenta, que se hizo más informal, pero no por ello menos festivo. Al contrario, nadie hubiera dicho que aquella árida finca en las proximidades del hotel pudiera transformarse en una verdadera discoteca al aire libre, pero así fue. El montaje de mobiliario y la espectacular decoración nocturna ambientaron un fin de fiesta en el que no faltaron las sorpresas. Un dúo de músicos impactó con los evocadores sonidos de sus txalapartas que, con su primitiva sonoridad, hicieron vibrar los corazones de todos y una pareja de acróbatas de fuego pusieron esos mismos corazones en vilo con sus arriesgadas y vistosas acrobacias.

 

  

 

 Fue un fin de semana del que sobre todo quedaron las sonrisas, las lágrimas de emoción y las risas a carcajadas para el recuerdo.