Todo empezó enviando a los pequeños invitados una linda nota en la que Hello Kitty anunciaba que, junto al resto de amigos de su pandilla, estaba preparando un montón de sorpresas ¡que nadie debía perderse!
Y llegó el gran día. Los peques de 3 años entraron en la casa pisando una alfombra ROSA por la que debían seguir las imágenes de Hello Kitty hasta llegar a la terraza de baile.
Y allí estaba Kitty… ¡por todas partes! Colgando del techo, agarrada a las cortinas, sobre los manteles…
En el divertido buffet les aguardaban cucuruchos de palomitas, quesitos de fantasía, sandwiches y batidos como parte del picoteo. Y para los más golosos, una mesa de chucherías en los colores favoritos de Kitty, tan rosa como deliciosa. Y todo a la altura de los más pequeños, ¡por supuesto!
Hello Kitty hizo su impresionante aparición para sorpresa de todos. ¡Algunos se atrevieron incluso a abrazarla!
Para entonces, todas las niñas de la fiesta ya tenían sus caritas maquilladas como Hello Kitty, convirtiéndose en una divertida banda de pequeñas Kitties que no pararon de cantar, jugar y bailar.
El merecido respiro para reponer fuerzas llegó cuando Hello Kitty apareció con la tarta y devoraron la carita de su gatita favorita que, como no podía ser de otra manera, también estaba sobre la tarta.
En el momento de irse, las pompas de jabón con la imagen de Kitty que se les regalaron pusieron el broche final. Repartidas por el aire, crearon un vistoso fin de fiesta, bajo una ondeante bandera de Hello Kitty…